Los que están en la cocina
No todos los remedios salen de una botella o un frasco; en la cocina se encuentran los mejores remedios caseros. Utiliza los productos frescos y limpios, evita los rancios o descoloridos y segúrate de que los perecederos no han caducado.
Algunos ejemplos:
Cebada: hordiate de melisa para los problemas del aparato urinario.
Canela: como té para resfriados, dolor de garganta y molestias digestivas.
Arándanos: en zumo o en polvo para la cistis y las infecciones gastrointestinales.
Col: las hojas calientes se utilizan como cataplasma sobre las articulaciones doloridas
Jengibre: como té para las náuseas y la indigestión, o con ajo para los resfriados y la gripe.
Miel: se aplica sobre pequeñas heridas y quemaduras leves.
Clavo: un clavo o 1-2 gotas de su aceite esencial para el dolor de muelas.
Chile: una pizca o dos en infusiones o en las comidas para los resfriados y la gripe.
Aceite de oliva: unas cuantas gotas para la cera de los oídos.